Escogimos el pueblo de las Negras, en Almería, concretamente el camping la Caleta, un lugar diferente, en plena costa del Parque Natural Cabo de Gata-Nijar, a cinco minutos del Valle de Rodalquilar y veinte de las Villas de Nijar y San José y que nos permitió disfrutar del mar y la sierra en un entorno único. Rodeado de limpias y tranquilas Calas, como son, Rodalquilar, San Pedro, El Cuervo,..., a la sombra de los cerros de "La Molata" y "La Molatilla".
El camping se sitúa a tan solo 400 metros de la localidad de Las Negras (Almería) y es fácilmente accesible a través de la Salida 487 y 481E-15 de la Autovía E-15.
Uno de los atractivos únicos de esta zona es su excelente clima, con 20º C de temperatura media, lo que invita a disfrutar de estos parajes durante todas las fechas del año. Dispone de una salida desde el propio camping directamente a la playa y también de unas piscinas de agua dulce, para grandes y pequeños.

Vista general del Camping desde cerro próximo. Pueblo de las Negras y su playa.
El viernes 7 a eso de las 21 horas fuimos llegando los más rezagados, pues algunos ya llevaban desde primeras horas de la tarde en el Camping y nos ayudaron a los demás a ubicarnos.
Una vez llegados todos, preparamos la cena. Unos sándwiches y unas ensaladas nos aliviaron el apetito.
Después de cenar, como hacia buena noche y teníamos una Luna Llena, bastante luminosa, decidimos dar un paseo hasta el pueblo.
Durante el camino nos acompañó la “banda sonora” que unos Hippies ,abajo en la playa tenían puesta.
Llegamos hasta la orilla del mar que estaba como una balsa, y allí nos quedamos un ratillo escuchando la música del mar y la música setentera de los Hippies.
Después más relajados, nos fuimos al camping y empezamos a charlar de diversos temas en el porche de la casa nº 4. Nos echamos nuestras risas y así nos dieron las tantas.

Bungaloes por la noche. Algunos de los contertulios.
El sábado por la mañana, después del desayuno todo el mundo fue hasta el pueblo para verlo. Era bastante pequeño y no encontramos nada interesante. Dimos una vuelta por el paseo y regresamos para bañarnos a la playa que teníamos junto al camping.

Vista general de la cala. Curiosas figuras de piedra y plumas simulando palomas adornaban la playa.
Allí pasamos la mañana. Nadamos, tomamos el sol (que picaba bastante) paseamos entre las rocas y pudimos ver la fauna y flora de aquel lugar. Vimos: caracolas, pezecillos, lapas, erizos… algunos hasta vieron y sintieron a las medusas de cerca.
A José Ángel, la única que había en toda la playa le quiso dar la “patita” Pero la cosa quedó en un flirteo de nada.

Dos “palomos” de cuidao de amarillo y bronceaos.
A las 14 h nos fuimos a preparar el almuerzo. No faltó de nada, comimos migas, “Tortelliny a la improvisatone”, ensaladas varias, carnes y sopas. Al final los postres o los Cafés, para el que no quiso echar siesta.
De nuevo hubo un baño en la playa por la tarde, para desperezarnos.
La cena del sábado se bajó haciendo otra excursión nocturna al “Castillo/Torreón” que había en lo alto del monte junto al camping.
Con la ayuda otra vez de la Luna y de una “linternilla Mágica”, que no necesitaba pilas, sino porrazos, para que iluminara el camino, la chiquillería y los “Medianos” fuimos serpenteando hasta llegar a la cima.
La vista desde arriba era bastante espectacular, pues teníamos a nuestros pies todo el mar y los acantilados. Un grupo de pescadores abajo en las rocas pescaban con cebos luminosos y cuando algún pez picaba, se podía ver la luz fosforescente correr y agitarse como una poseída.
En las ruinas de lo que algún día pudo ser una torre vigía o fortaleza defensora que oteaba la línea del horizonte en busca del velero amigo o enemigo, el grupo nos fotografiamos.

Historias de Fantasmas y aparecidos nos tuvieron entretenidos.
Para la mañana del domingo quedamos en hacer una excursión, a partir de las 7 de la mañana. Solo dos personas acudimos a la cita. La convocatoria fue un éxito… para Dani y para mí, que hicimos el camino juntos. Los paisajes que pudimos ver en el encuentro del anochecer con el amanecer valieron la pena.
Las aves sobre las rocas. Amanece y el sol vuelve a calentar las aguas.
Vista desde un extremo….. Vista desde el otro extremo del velero y la cala.
Cuando llegamos al camping la gente se estaba aún desperezando y preparándose el desayuno.
Los dueños del camping nos dejaron quedar hasta la tarde , así que aprovechamos bien el último día de playa del año.
Nos hicimos la foto de grupo y nos despedimos.
Todos nos divertimos bastante y quedamos en vernos en la próxima.
Y hasta aquí la Crónica de este evento. La siguiente reunión se hizo dos semanas después el Sábado 21 y el Domingo 22.

Foto general del grupo (18) el último día.
Fotos* y texto* por:
Jose Manuel López Ortega.
Kenshi sección Alhambra.