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Que un arte marcial pueda contribuir a la dicha de otros parece un producto de una fantasia mas que de una realidad. No obstante uno de los grupos de Shorinji Kempo de Granada destina sus beneficios que obtiene con sus clases a distintas ONGs con lo que sus miembros, además de practicar un deporte ameno, materializan una filosofia básica de este arte marcial, que propugna literalemente " la mitad para ti y la mitada para los demas" - 'jita kioraku', traducido al japones-. Kimonos, cinturones y distintas técnicas de combate, entre las que esta el golpeo (goho) y las de proyección (juho) se conjugan durante la clases de Shorinji Kempo que Juan Francisco Romero imparte en el gimnasio Granada - urbanización Alcázar del Genil, Edificio Zaida-. Entre las peculiaridades de este arte márcial está el uso del 'seiho', método terapéutico o del equilibrio, que utiliza diversas técnicas de presión en puntos de acupultura, fundamentalmente, para aliviar a los adversarios en caso de lesión. Esta singularidad no es mas que otra forma de desarrollar la esencia moral que tiene este deporte, cuyo principio de compartir la felicidad tambien se aplica a los rivales. "El kempo propugna la ayuda, con lo cual en su práctica incluye técnicas para recuperar al oponente si es necesario", explica Romero. Granada fué de lso primeros lugares de Europa, junto a París en introducir el Shorinji Kempo gracias a un profesor británico que se establecio en la ciudad en el 72. Unos dos años más tarde Romero, que fué uno de sus alumnos fundó la sección Alhmabra, como se conoce en la federación mundial europea de Shorinji Kempo a este grupo granadino. Ninguna de las Shibus- las secciones que existe en el mundo de esta arte marcial- tienen animo de lucro, pero cada una respalda el principio de compartir la felicidad de distintas formas. La mayoría de grupos que existen destinan sus beneficios a la mejora de las instalaciones, equipamiento, etc... con lo que cumplen el precepto "mitad para ti, mitad para mi". Pero 'Alhmabra' ha decidido dar un paso más, aportando el 100% de las ganacias de sus clases a distintas ONGs. De esta forma cumple con el compromiso de sus miembros, que creen en el principio budista de no esperar a que las cosas cambien solas, sino acturar sobre ellas para hacer que sean diferentes. Este es el motivo por el que colaboran con UNICEF, Intervida y la Fundacion Vicente Ferrer Las prestaciones económicas de este grupo de Granada se dirigen al apadrinamiento de niños de la India y Guatemala, así como al desarrollo de estos países con aportaciones para la construccion de escuelas, gabinetes médicos, etc ... Paralelamente, 'Alhambra shibu' hace colaboraciones puntuales para prestar ayuda a ciudades que lo necesitan. Hace varios años, por ejemplo, donó parte de sus beneficios a sufragar la operación de una niña enferma de leucemia. Por otro lado los practicantes de Shorinji Kempo realizan encuetros - tai kai- a nivel mundial, también con fines benéficos. El último que se celebrón fue en el año 1993 y en el se dieron cita unos 1.500 participantes. Entre los integrantes montaron un mercado con productos típicos de cada pais que ellos mismo aportaron. Todo lo que se recaudo con la venta fue para UNICEF. Acciones como ésta han contribuido a contrarestar la pobreza en los paises pobres. "Aunque nuestra aportación económica no es mucha, porque somos 30 miembros fijos más otros que se inscribe cada año, tenemos claro que para cambiar el estado del mundo hay que aportar algo por mínimo que parezca". Para conocer por donde procede la esencia filantrópica del Shorrinji Kempo es necesario remontarse a sus origenes. Su creador un japonés llamado So Doshin, trabajo y estudio en China, donde entro en contacto con monjes budistas del Templo Shaolín que le enseñaron las artes marciales en las que estaban especializados. So Doshin conjugo y unificó esas técnicas en un nuvo arte marcial, el Shorinji Kempo. Tras la segunda guerra mundial, cuando regreso a su país, en cuentra a un japón que había visto el rostro mas duro de la guerra. Hirosima y Nagasaki han sido devastadas y hay heridos por todas partes. So Doshin empieza entonces a enseñar kempo como método de defensa para los débiles. Paralelamente, utiliza ténicas terapéuticas para aliviar el dolor de los heridos. Cuanto más abusivo era el poder de la población, más metodicamente impoartía este japones lo que había aprendido, organizando comedores populares y prestando ayuda. De ahí que el Shorinji Kempo haya mantenido su espiritud humanitario. Ha sido esta base moral la que ha proporcionado que las demostraciones de Shorinjin Kempo, que no son competiones propiamente dichas, sean diferentes. Aunque su esencia como arte marcial obliga a sus integrantes a medirse a su oponente, se hace de una forma inusual. En los campeonatos de Kempo los participantes son parejas que rivalizan con otras de la misma categoria exhibiendo una serie detécnicas encadenadas sin que haya combate. El jurado valora qué pareja ha realizado las ténicas con menos errores y de forma mas estética. Se trata por tanto "de una superación de uno mismo para mejorar en lo posible, ya que la victoria no depende del adversario, si no de la habilidad personal", explica Romero. En definitiva, las diversa peculiaridades del Kempo lo transforman en una práctica de ocio saludable, un método de defensa y una actividad filantrópica que se puede practicar en Granada siempre y cuando se este dispuesto a luchar por repartir la felicidad. La opinion de Granada. 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